martes, 10 de marzo de 2009

Catequesis ¿qué enseñar?

De vez en cuando conviene revisar nuestra metodología de catequesis, nuestra forma de llevarla a cabo, nuestra forma de ahondar en lo fundamental. No es poca la importancia de lo que hace el catequista, por eso conviene revisarlo y hacerlo sin problemas, con ánimo de corregir errores. Os dejo con un texto que puede servir como guión para una reunión de catequistas, para un grupo de etapa, para una sesión formativa, o simplemente para la reflexión personal en la soledad del catequista que cada semana se enfrenta a sí mismo antes de ponerse delante de los niños y/o jóvenes. Espero que os sea de utilidad. El material ha sido extraído de buzón católico y lleva el "copyright" al final. Saludos.

¿Qué debemos enseñar en la reunión de catequesis?

La catequesis NO es una clase. Siempre hay que hablar de la "reunión de catequesis", no de la "clase" de catequesis.

Hay tres elementos que deben estar presentes en todo el proceso de la catequesis:

1. La experiencia humana y cristiana del que recibe la catequesis.
2. La Palabra de Dios, contenida en la Sagrada Escritura y en la Tradición.
3. La expresión de la fe, en sus diversas formas: confesión de fe, celebración y compromiso.

Estos tres elementos tienen que ir muy unidos. No podemos quedarnos en uno sólo de ellos, tenemos que unirlos constantemente. Tiene que ser un mensaje integral. No basta enseñar de memoria unas fórmulas del catecismo; o conformarse con analizar unos problemas actuales: hay que relacionar todo ello entre sí.

Examinemos qué es cada uno de estos elementos:

1.- Experiencia humana y cristiana:

Tenemos que buscar experiencias en el catequizando que se puedan ver desde el evangelio. ¿Qué te quiere decir Dios con esto que te ha pasado? ¿Cómo entender que Dios está en lo que te ha pasado?

Hay que partir de la experiencia del que recibe la catequesis para lograr tres elementos fundamentales:

* Que la persona descubra sus experiencias de mayor importancia: todas las experiencias no tienen el mismo valor ni envergadura. Hay que ayudar que la persona a que reflexione sobre lo que está viviendo o ha vivido.
* Que a través de esas cosas que le ocurren o le han ocurrido sea capaz de ir entiendo el mensaje de Jesús. ¿Qué hubiese hecho Jesús en tu lugar?
* Iluminar la experiencia de la vida con la luz de la revelación: informar de lo que decimos los cristianos sobre lo que le ocurre. Contrastar con la Palabra de Dios (con algún ejemplo cercano) lo que vive la persona. Sacar juntos una conclusión desde la vida y desde el evangelio para realizarla. Por ejemplo: Una persona se pelea con alguien. Ver qué paso y por qué pasó. Hablar de cómo se sintió después de la discusión. Ver que nos dice nuestra vida cristiana y qué dice la Palabra de Dios. Invitar a que se viva lo que hemos descubierto.

2.- La Palabra de Dios:

La catequesis es un servicio al ministerio de la Palabra de Dios. En la catequesis la persona tiene que ir dando poco a poco respuesta a la Palabra de Dios. El centro de la catequesis debe ser la Palabra de Dios. Sin estudio y reflexión sobre lo que Dios dice al ser humano no puede haber educación de la fe. Hay que enseñar al educando a que conozca la Palabra, la utilice, la contraste con su vida. Junto a la Sagrada Escritura está también el catecismo. La Sagrada Escritura y el catecismo son los dos documentos de partida de toda catequesis.

3.- La expresión de la fe:

La educación de la fe en la catequesis tiene que terminar en la expresión de la fe. La persona que ha recibido una auténtica catequesis podrá realizar:

1. La confesión o profesión de la fe: no tendrá miedo de decir en Quién cree y lo que cree. Corazón, memoria, inteligencia y voluntad han sido alcanzados por el Señor.
2. Celebrará la fe: en la Eucaristía, en las oraciones, en el encuentro con los demás hermanos y hermanas en la fe.
3. Se comprometerá: en su vida diaria a dar testimonio de Jesús, en su comunidad e intentará llevar a las demás personas la fe recibida y a colaborar activamente en la instauración del Reino de Dios en el mundo: es decir, dará un verdadero testimonio de vida cristiana.

Errores frecuentes en la catequesis:


Veamos una serie de errores que se producen con frecuencia en la tarea catequética:

1. Pensar que es una clase.
2. Dedicar mucho tiempo a un solo aspecto olvidando los otros: por ejemplo, nos paramos mucho en la experiencia personal, pero no llegamos a la iluminación de la experiencia desde la Palabra...
3. Convertir la reunión de catequesis en una hora de manualidades...
4. Que el catequista es una persona que no está realmente convertido al Señor.
5. Enseñar sólo oraciones y gestos cristianos, haciendo memorizar contenidos...
6. No orar por los que tienes en la catequesis.
7. Desconectar la catequesis de la vida.
8. No dejar que el Espíritu de Dios se haga presente en la reunión.
9. Olvidarse siempre de orar antes de comenzar la reunión.
10. No saber cómo controlar a los niños ni conocer su realidad.
11. Perder la hora hablando de otras cosas distintas de la fe: fútbol, carnaval...
12. Hablar poco de Jesús y de la Iglesia.
13. Que el catequista piensa que ser cristiano de verdad es vivir como él/ella vive la fe.
14. No tener paciencia.
15. No tener sentido común.
16. Pensar que uno tiene fórmulas mágicas para evangelizar.
17. No invitar a la gente al compromiso real en la vida.
18. Moverse mucho en teorías que muchas veces ni entiende.
19. Acudir poco a la Palabra de Dios.
20. No prepararse la catequesis con responsabilidad.
21. Temer el expresar las propia dudas.
22. No vivir la fe que puede transformar la vida de las personas.
23. No fomentar la vida de comunidad sino un intimismo enfermizo.
24. No presentar a los pobres, débiles y necesitados como los preferidos de Dios.
25. No valorar la celebración de la Misa y de la oración en comunidad.
26. No fomentar la inquietud por profundizar más en la fe.
27. Quedarse siempre en lo externo.
28. Acordarse poco de Dios en las cosas que nos suceden.
29. Perder con facilidad la fe, la esperanza, el amor.
30. No amar de corazón a aquellos a los que está enseñando el camino de la fe.

© Mario Santana Bueno.