lunes, 28 de septiembre de 2009

Decálogo para el Catequista

Hace unos pocos días ponía un decálogo para el profesor de cara al aula. Hoy le toca el turno a los catequistas, que se aprestan a comenzar un nuevo curso pastoral en estos días. No estaría de más que cada catequista del centro (o parroquia) tuviera una serie de compromisos incuestionables para ejercer bien su labor, que no es otra que evangelizar.


I. Cuidar mi vocación de catequista con la oración y la formación permanente.

II.
Estudiar y amar la Palabra de Dios como fuente y principal de la catequesis.

III.
Crecer en el amor a Cristo, a la Iglesia y a cada hermano.

IV. Desarrollar mi vida espiritual con la vivencia de los sacramentos y la participación activa a favor de la comunidad cristiana.

V.
Dar testimonio de Cristo en toda circunstancia.

VI.
Trabajar en común unión con los pastores y mis hermanos en la fe.

VII.
Preparar con seriedad y creatividad todos los encuentros catequísticos.

VIII.
Participar con entusiasmo en los encuentros de formación, de oración y de programación de las catequesis.

IX.
Servir con humildad y respeto, confiando más en la acción del Espíritu Santo que en mis méritos.

X.
Revisar y purificar mis motivaciones para evitar la rutina y la autosuficiencia.

Si se emplea este material, podría sugerirse la posibilidad de que cada catequista acompañe cada uno de los puntos del decálogo con algunos compromisos concretos. Podría servir como una especie de proyecto personal de compromiso del catequista. En fin, es una idea interesante que ayuda a que cada uno se haga consciente de la misión que tiene entre manos y de los instrumentos que debe emplear para sacarla adelante.